Cómo damos servicio al equipo comercial
Empezamos midiendo la temperatura de la caja y del producto, y de ahí vamos hacia afuera: serpentín y ventilador del condensador, amperios del compresor, ventiladores del evaporador, controles de descongelación y, una vez comprobado el flujo de aire, las presiones de refrigerante. En los cuartos fríos inspeccionamos la puerta, los empaques, la cortina de tiras, la línea de drenaje y los calentadores, y revisamos la unidad condensadora remota en el techo o en su base. La caja misma también importa: cierrapuertas gastados, bisagras caídas, juntas de paneles abiertas y un umbral dañado dejan entrar aire tibio, y eso significa más escarcha y ciclos más largos. En las máquinas de hielo leemos los códigos del controlador y revisamos el flujo de agua, la cosecha y el control del depósito. Trabajamos con vitrinas True, Turbo Air, Beverage-Air, Traulsen, Atosa, Delfield y Continental, cuartos fríos con unidades condensadoras Copeland y Tecumseh, y máquinas de hielo Hoshizaki, Manitowoc y Scotsman.
Los motores de ventilador, temporizadores de descongelación, termostatos, controladores y empaques universales más comunes van en la camioneta, y muchas veces logramos que una caja vuelva a su temperatura en la primera visita aunque haya que pedir un compresor o un serpentín. Si el producto está en riesgo, le decimos de inmediato si hay que moverlo. Cuando termina el arreglo, le sugerimos una rutina sencilla: cepillar o aspirar los serpentines del condensador cada uno o dos meses en una cocina con mucho movimiento, limpiar y revisar los empaques cada semana, y limpiar y desinfectar las máquinas de hielo según el intervalo del fabricante. El agua blanda de la región les ahorra a las máquinas de hielo casi todo el sarro, pero la baba igual crece en el depósito y en la placa del evaporador. Llevamos un historial de servicio corto de cada unidad, para que los problemas repetidos salten a la vista y usted tenga un registro que mostrarle a un inspector.